Por: Laura Moncayo — Comunicadora Social y Periodista en formación, Universidad del Tolima 

Del 13 al 16 de noviembre, el Parque Simón Bolívar se convirtió en el escenario del Cundinamarca Fest 2025, un evento gratuito que reunió música, gastronomía, turismo, artesanías y muestras culturales de los 116 municipios del departamento. 

Un festival que celebró la identidad cundinamarquesa 

El Cundinamarca Fest 2025 se consolidó este año como un espacio para mostrar la diversidad y riqueza cultural del departamento. Durante cuatro días, miles de asistentes recorrieron pabellones temáticos, zonas de experiencias, muestras artísticas y escenarios musicales que buscaban representar el territorio más allá de sus fronteras geográficas. 

Flyer del evento 

La Gobernación de Cundinamarca presentó el festival como una “vitrina de identidad”, en la que cada municipio aportó algo propio: productos agrícolas, gastronomía, artesanías, turismo, música y prácticas tradicionales. En total, se adecuaron más de 150.000 metros cuadrados dentro del Parque Simón Bolívar. 

Un cartel musical que mezcló tradición y modernidad 

El componente musical fue uno de los más esperados. Cada día tuvo un estilo distinto: Viernes 14 de noviembre Jessi Uribe fue el encargado de abrir las presentaciones principales, acompañado por DJ invitados y artistas de música electrónica y urbana. El sábado 15 se presentó Fonseca, junto con Aterciopelados, Wisin y Nanpa Básico, en una noche que mezcló pop, rock, reguetón y rap. El domingo 16 el cierre estuvo a cargo de varios representantes de la música popular como Luis Alfonso, Pipe Bueno, Ciro Quiñónez y Edgar Montaño. 

La propuesta musical evidenció una intención clara: integrar lo rural, lo urbano y lo contemporáneo en un mismo escenario. 

Sabores y territorios: un recorrido por los 116 municipios

Además de los conciertos, el festival ofreció un recorrido cultural por la gastronomía y los productos locales. Más de 50 puestos gastronómicos ofrecieron platos tradicionales como la gallina campesina, la fritanga, los amasijos y postres típicos. 

Un amplio mercado campesino reunió productores de café, cacao, miel, flores, lácteos y hortalizas.Un “vivero vivo” permitió a los asistentes conocer plantas nativas, especies ornamentales y árboles emblemáticos del departamento. 

Estas zonas fueron algunas de las más visitadas, especialmente por familias y turistas que buscaban experiencias auténticas. 

Espacios para distintas edades y públicos 

El festival también incluyó actividades pensadas para públicos diversos: Pabellón “De Cundinamarca para el mundo” con artesanías, textiles, esmeraldas y productos locales, la zona deportiva extrema con simuladores y actividades relacionadas con turismo de aventura, el Fest Kids, un espacio con actividades artísticas, talleres sensoriales y juegos para los más pequeños y las áreas pet friendly, donde los visitantes podían recorrer el parque con sus mascotas.  

La variedad de espacios hizo que el evento funcionara como una feria multidisciplinaria más que como un simple festival musical. 

Un festival que buscó fortalecer el orgullo regional 

Durante la inauguración, las autoridades destacaron que el evento buscaba acercar el departamento a quienes viven en Bogotá, reconociendo que gran parte de los habitantes de la capital tienen vínculos familiares, culturales o económicos con Cundinamarca. 

El encuentro dejó varias preguntas importantes sobre identidad: ¿Cómo reunir tradición campesina y modernidad urbana sin que una eclipse a la otra?, ¿Qué significa representar un territorio tan diverso en un solo festival?, ¿Puede un evento de este tipo contribuir a fortalecer arraigo y pertenencia?. Más allá del entretenimiento, el Cundinamarca Fest se proyectó como un ejercicio de memoria, orgullo y visibilización cultural.