SALITRE MÁGICO ENCENDIÓ EL MIEDO CON SU “FESTIVAL DEL TERROR” KRAMPUS 2025

Entre gritos, luces y una atmósfera inquietante, Bogotá vivió la décima edición del evento más icónico del parque.

Por: Laura María Moncayo Comunicadora Social y Periodista en formación – Universidad del Tolima

El parque de diversiones Salitre Mágico celebró los 10 años del Festival del Terror, una experiencia que fusiona arte escénico, maquillaje, sonido y ambientación para transportar al público a un universo de ficción y miedo. Este año, el evento contó con siete casas del terror, espectáculos en vivo y la nueva zona temática Krampus, inspirada en las leyendas alpinas.

El festival se desarrolló del 3 de octubre al 2 de noviembre, consolidándose como una de las propuestas culturales más esperadas del calendario bogotano.

Entre gritos y luces

El domingo 2 de noviembre, personas de diferentes partes del país, incluso de afuera,  dieron cita en el parque para disfrutar las atracciones.  Aunque las filas superaban los 40 minutos, la organización en los accesos y la logística interna permitieron un recorrido fluido y seguro.

Entre las casas visitadas destacaron El Granero y La Casa del Oso, aunque esta última no logró impresionar tanto al público debido a su iluminación y menor impacto escénico. En contraste, otras atracciones sobresalieron por su ambientación, sonido envolvente y coordinación actoral como horror factory.

largas filas para ingresar a las casas. 

Krampus: el terror alpino llega a Bogotá

Una de las novedades de esta edición fue la zona Krampus, un espacio inspirado en la criatura mítica europea que castiga a los niños desobedientes. En esta área, los visitantes recorrieron un pueblo maldito habitado por figuras demoníacas, neblina y efectos visuales que reforzaron el aspecto artístico del festival. La puesta en escena destacó por su cuidado estético y el trabajo del elenco, que logró mantener una atmósfera de tensión constante.

Representación de krampus. 

Más que miedo: una experiencia cultural

A lo largo del recorrido, la mezcla entre sonido, luces y performance teatral convirtió al parque en un gran escenario de arte efímero. Cada personaje, disfraz y detalle técnico mostró el esfuerzo de producción detrás del evento, que va más allá del entretenimiento para posicionarse como una experiencia cultural donde el miedo se transforma en espectáculo.