Villa Ana: donde el cacao se cultiva como un acto de amor por la vida

Por Pedro Armando Guerrero Perdomo y Paula Andrea Combita Chavez, periodistas en formación | Universidad del Tolima

Por medio de un sistema agroforestal, Luis Chávez ha transformado su finca en un bosque productivo que protege la biodiversidad y produce uno de los chocolates más puros del Tolima.

En medio del verde profundo del departamento del Tolima, una finca que alguna vez fue potrero para ganado hoy respira bosque, biodiversidad y cacao de alta calidad. Se trata de Villa Ana, un proyecto agroforestal que nació en 2013, cuando Luis Chávez, su fundador, decidió retirarse del magisterio para dedicarse por completo a la tierra y a una forma distinta de habitar el campo.

Sabajón de cacao Chuma Chocolate, un producto artesanal elaborado en la finca Villa Ana, donde el cacao se transforma en sabor, tradición y sostenibilidad. 🍫🌿

“Quería tener más contacto con la naturaleza y con los encantos de la vida rural”, relata Chávez, quien recuerda que, en sus inicios, la finca contaba con algunas novillas y, posteriormente, un cultivo de plátano que no dio los resultados esperados. Sin embargo,hace nueve años comenzó la verdadera transformación con la siembra de cacao colombiano, acompañada de nogales, cedros, frutales y especies maderables que hoy forman un bosque con árboles de entre 30 y 50 metros de altura.

Entre caracolíes, lengua de vaca, cítricos como el limón mandarino y el naranjo, también crecen especies exóticas como el copoazú, conocido como el cacao amazónico con el que se produce chocolate blanco, y el jauticaba, el llamado “árbol de la uva”. A ello se suman diferentes especies de palma como la real y la de azaí, considerada actualmente un “súper alimento”.

Un trabajador de Villa Ana baja entre los árboles de cacao con una sonrisa, invitando a capturar el momento que refleja la esencia del cultivo: trabajo, alegría y conexión con la tierra. 🌿📸

Pero más allá de la variedad de cultivos, lo que define a Villa Ana trabaja bajo un sistema agroforestal de cacao de cacao donde el protagonista no es la productividad económica, sino el bosque, la biodiversidad y la no utilización de agroquímicos.

Este enfoque se inspira en las ideas del científico japonés Masanobu Fukuoka, pionero de la agricultura natural, y del agricultor suizo Ernst Götsch, quien logró recuperar tierras prácticamente desérticas en Brasil mediante sistemas agroforestales. “A nosotros no nos importa tanto la rentabilidad, sino la conservación del aire, del agua, del suelo y de la vida”, afirma Chávez. la conservación de los ecosistemas

La biodiversidad que regresa al bosque

Gracias a este modelo, la vida silvestre ha vuelto la biodiversidad en Colombia. Actualmente se han registrado venados, guatines, osos hormigueros, monos nocturnos, aves, mariposas, abejas y una enorme diversidad de insectos. “Aquí no hay veneno para nada, todos los seres cumplen un rol”, explica el agricultor, quien considera incluso a las hormigas como aliadas del ecosistema.

Del árbol a la mesa: nace Chuma Chocolate

El proyecto no se quedó solo en la producción agrícola. Hoy, Villa Ana también transforma su propio cacao en chocolate artesanal bajo la marca Chuma Chocolate, con una excelente acogida en Ibagué y municipios cercanos. Su producto estrella es el chocolate 100 % cacao, sin harinas, sin azúcar ni aditivos.

Además, producen tabletas al 60 %, 70 % y próximamente al 85 %, así como productos derivados como sabajón de cacao y chocolate con panela. “Cada vez más personas se preocupan por su salud, por problemas como la diabetes, el estrés o la hipertensión, y el cacao puro es altamente recomendado el cacao es recomendado dentro de una alimentación saludable”, señala Chávez.

Luis Chávez comparte los sabores de Villa Ana durante la feria, mostrando con orgullo el café y el trabajo sostenible que representa su proyecto. ☕🌿

Un rincón del Tolima que conecta con el mundo

Con sorpresa y orgullo, el entrevistado cuenta que muchas personas que viajan al extranjero llevan este chocolate como recuerdo para colombianos residentes en otros países. “Es parte de la memoria: el chocolate, el café, el pan, los bizcochos… es llevarse un pedacito de la tierra”, expresa.

Villa Ana también hace parte del programa Workaway, a través del cual voluntarios de más de 20 países han llegado a conocer de cerca el proceso del cacao en sistema agroforestal, intercambiando su trabajo por alojamiento y alimentación. “Todos dejan recuerdos y se llevan recuerdos de este rincón tan bonito del Tolima”, comenta.

Asimismo, el proyecto pertenece a organizaciones como ASEO, Agrokai, la Asociación de Cultivadores de Cacao de Ibagué, REATOL y la Federación Nacional de Cacaoteros, desde donde se fortalece el trabajo colectivo del sector.

Hoy, el cacao que nace en Villa Ana no es solo un producto agrícola: es un símbolo de paz, reconciliación, memoria, salud y sostenibilidad. Un ejemplo de que desde el campo también se construye país, con raíces profundas en la tierra y una mirada puesta en el futuro.